"En la oscuridad me asechan, entre arbustos observan y a lo lejos obtienen mi aroma"
La pesadilla se desarrolla a campo abierto.
Entre un campo de flores, flores parecidas a las margaritas, negras y pequeñas, me encontraba encapuchada con un rosario entre mis manos, orando por la madre tierra. A lo lejos escucho pisadas, y algunas voces susurrando : hay que ir por ella, esta cerca ya la percibo. Llegan frente a mi cuatro lobos color café, asechando, mostrando sus colmillos y con ojos color carmesí. Uno de ellos me habla: Nos han enviado por ti, tenemos que matarte, puedes correr para que sea divertido.
Corro a una velocidad impresionante, tomo un sendero abandonado, vienen detrás de mi, sé quien los ha mandado en otros sueños también había pedido mi muerte, desde la primer batalla igual en sueños, me dijo que asecharía por mi hasta tenerme muerta. Entramos a una zona entre rocas, se ponen a par mio y lanzan mordidas, me hacen una herida en el brazo derecho, de una patada lanzo a uno hacia la barranca sobre la que corremos. Veo unas rocas y se me ocurre llevarlos hasta ahí para que queden atrapados, mi trampa funciona y dos de ellos quedan enterrados, su sangre sale debajo de las piedras, aún queda uno y se que vendrá por mi pero debo tomar ventaja.
Corro y llego a una cabaña pequeña, hay un lobo blanco, ya anciano. Buscando quien habita la casa el me responde: Has llegado lejos, ese lobo te perseguira hasta llevarte a quien sirve, y lo que puedes hacer hasta ese entonces es entender la mirada. Cuando mires a alguien estaré yo, o él, sabrás si confiar o confrontar.
Cuando no sepas si estoy yo o él sabrás que has encontrado a quien tanto buscas. Ahora vete que en el aire se acerca quien mando por ti.
Volví a correr pensé que era el lobo, pero oscureció y apareció un oso, me miro a los ojos y la tenía vacia, era él, sonrio y se convirtió en un demonio alado, quitó mi rosario, me tomo fuerte de la espalda y senti como si algo se me rompiera por dentro, extendí mis alas y seguimos peleando, fuertemente, repitio algo en voz baja y me lanzo al vacio, en la oscuridad, solo dijo: se me terminó el tiempo y así me fui perdiendo en la oscurdad hasta que aparecio un gran hocico para devorarme... Desperte agitada, sudando, adolorida de la espalda y de mi brazo derecho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario